Déjame crecer.

(TRABAJO EN PROCESO)

Proyecto en tres series.

 

Buscar las cosas de la vida, encontrarlas, llevarse la ostia y dar con el alivio. Y ya luego puedes mirar. Tampoco es tan diferente al crecer. Salvo porque el alivio, que no siempre está.

Los niños buscan, se hacen daño y crecen. Su cerebro busca, su cerebro se hace daño y su cerebro crece. Es agotador ser niño. Pero tienen la suerte de que sea cual sea su lucha, pueden rendirse.

Lloras y te rindes.

Buscas el abrazo y te rindes.

Te duermes y te rindes

Luego cuando crecen descubren que rendirse es cada vez más difícil. Ya no puedes tirar el juguete que no sabes hacer andar. No puedes cruzarte de brazos y dejar de respirar. No puedes echarte a llorar. De repente, aunque te duela la vida, no puedes correr a llorar en brazos de mama o de la maestra. De repente, al poco de la adolescencia, descubres la idea de la muerte. De la muerte propia antes que de la ajena. Un día te asalta la idea de que si te rindes, si tiras la toalla, te mueres. Y entonces es cuando dejas de ser niño: has pensado en tu propia muerte.

 

Hay cosas que no cambian. O en mi no cambian.

 

Qué no se pierda

Quiéreme

Mírame

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© Javier Marquerie Bueno